El Mojito: Historia y Origen del Cóctel Más Refrescante de Cuba

Pocos cócteles evocan la frescura del verano como el mojito. Con su mezcla de lima, hierbabuena, azúcar, ron y soda, este clásico caribeño se ha convertido en un favorito mundial. Pero… ¿alguna vez te has preguntado cuál es la historia detrás de esta icónica bebida?

Un cóctel con raíces piratas

El origen del mojito se remonta al siglo XVI, cuando el corsario inglés Francis Drake llegó a las costas cubanas. Se dice que sus tripulantes, afectados por enfermedades, recibieron un remedio local a base de aguardiente de caña, hojas de hierbabuena, limón y azúcar —ingredientes básicos que más tarde evolucionarían en el mojito moderno.

Este brebaje fue conocido como “El Draque”, en honor a Drake, y no solo ayudaba a mejorar el ánimo, sino también a combatir males como el escorbuto y las infecciones intestinales gracias al limón y la menta.

La evolución hacia el mojito actual

Con el tiempo, el aguardiente fue reemplazado por ron blanco, más refinado y suave al paladar. La receta ganó popularidad entre los locales y, eventualmente, se convirtió en símbolo de la cultura cubana. Su nombre “mojito” probablemente provenga del diminutivo de “mojo”, una salsa cubana a base de cítricos, haciendo referencia al toque de lima.

De La Habana al mundo

En el siglo XX, el mojito alcanzó fama internacional gracias a celebridades como Ernest Hemingway, quien frecuentaba bares habaneros como La Bodeguita del Medio, donde afirmaba: “Mi mojito en La Bodeguita, mi daiquirí en El Floridita.”

Desde entonces, esta bebida ha conquistado paladares en todo el mundo, siendo reinterpretada con frutas, distintos tipos de ron e incluso versiones sin alcohol.

¿Por qué amamos el mojito?

El secreto del mojito está en su equilibrio:

  • La acidez de la lima
  • La frescura de la hierbabuena
  • El dulzor suave del azúcar
  • El toque sutil del ron
  • Y la ligereza de la soda

Todo en un solo vaso. Refrescante, aromático y, sobre todo, atemporal.

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